¿Intuición o señal? Guías espirituales y alta sensibilidad (Directo)

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¿Cómo saber si es intuición o una señal? Guías espirituales y alta sensibilidad

¿Alguna vez has tenido una corazonada muy clara y, sin embargo, has decidido ignorarla?

Quizá algo dentro de ti te decía que aceptaras ese trabajo, que no fueras a determinado sitio, que hablaras con alguien o que tomaras una decisión que, racionalmente, no terminaba de convencerte.

Y después pensaste:

“Lo sabía.”

Pero también puede ocurrir al contrario. Puedes sentir miedo, preocupación o muchas ganas de que algo suceda y confundirlo con intuición.

Entonces aparece una pregunta interesante:

¿Cómo saber si eso que siento es intuición, miedo, deseo… o una señal?

De esto hablamos en mi último directo de Instagram con Adela Pérez, mentora de Ingeniería Emocional, canalizadora espiritual y sanadora energética.

Adela lleva años explorando este mundo y, curiosamente, su recorrido comenzó desde un lugar que quizá te sorprenda: antes de dedicarse a la canalización y al acompañamiento emocional, trabajó durante 17 años como ingeniera de caminos.

Una historia que me parece especialmente interesante porque nos recuerda que tener una mente racional, analítica y estructurada no tiene por qué estar reñido con sentir curiosidad por aquello que no podemos explicar únicamente desde la razón.

En este artículo encontrarás algunas de las ideas principales de nuestra conversación, pero te recomiendo ver el directo completo, porque Adela explica cada punto desde su propia experiencia y, al final, nos guía en una práctica sencilla de conexión.

 

¿Qué son los Guías espirituales?

Si nunca has explorado este tema, quizá la primera pregunta que te venga a la cabeza sea precisamente esta:

¿Qué son los Guías?

Desde la perspectiva de Adela, los Guías son seres de luz de alta vibración que actúan como una especie de consejeros o asesores espirituales.

Su función sería acompañarnos en nuestro proceso de evolución y ayudarnos a avanzar en aquello que hemos venido a experimentar o aprender.

Y hay una idea importante que Adela quiso remarcar:

Los Guías respetan nuestro libre albedrío.

No estarían aquí para decidir por ti, imponerte un camino o predecir tu futuro como si tu vida estuviera escrita de antemano.

Según su experiencia, puedes pedirles orientación, pero las decisiones siguen siendo tuyas.

Y esto cambia bastante la imagen que podemos tener de la espiritualidad.

No se trata de:

“Dime qué tengo que hacer.”

Sino más bien de:

“Ayúdame a ver con más claridad.”

Porque quizá la función de una guía espiritual no sea evitarte todas las dificultades, sino acompañarte mientras tú atraviesas aquello que necesitas vivir y aprender.

¿Para qué querrías conectar con tus Guías?

Esta fue una de las preguntas que más me interesaba hacerle a Adela, porque conectar con los Guías puede sonar muy bonito, pero…

¿para qué querríamos hacerlo realmente?

Según nos explicó, su acompañamiento puede estar relacionado tanto con grandes decisiones como con situaciones muy cotidianas.

Un cambio laboral.

Una mudanza.

Un conflicto.

Una decisión que llevas meses posponiendo.

Una situación familiar.

Incluso pedir calma o ayuda para gestionar mejor tus emociones en un momento concreto.

Pero quizá lo más interesante sea que, desde esta perspectiva, la guía no consiste necesariamente en darte la respuesta que quieres escuchar. A veces puede señalarte precisamente aquello que estás evitando.

 

 

Y aquí aparece una idea que me pareció especialmente potente:

El problema no suele estar en recibir la guía, sino en atreverte a hacerle caso.

Porque una cosa es pedir claridad… y otra muy diferente estar dispuesto a tomar una decisión incómoda cuando esa claridad llega.

Quizá sabes que necesitas poner un límite.

Puede que lleves tiempo sintiendo que una etapa ha terminado.

O a lo mejor necesitas dejar de intentar controlar algo que no depende de ti.

Y entonces aparece el miedo.

Por eso, según Adela, conectar con los Guías no consiste solamente en aprender a recibir señales. También implica tener el valor de escucharlas y actuar en consecuencia.

 

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¿Cómo puedes empezar a conectar con tus Guías?

Otra pregunta muy habitual es:

“Vale, pero ¿cómo hago eso?”

Y aquí hay una buena noticia si estás empezando: No necesitas tener experiencias extraordinarias.

Bajo nuestro punto de vista, todas las personas tienen capacidad para conectar con esta dimensión, aunque las personas altamente sensibles podemos experimentar estas percepciones de una manera especialmente corporal.

Una de las claves sería crear suficiente calma y silencio interno para poder percibir.

Porque si estás constantemente pensando, anticipando, controlando y buscando respuestas, quizá resulte complicado distinguir una percepción sutil de todo ese ruido mental.

Por eso la práctica que nos propone Adela parte de algo muy sencillo:

Parar, sentarte, cerrar los ojos, respirar conscientemente llevar la atención al cuerpo.

Y, especialmente, conectar con la zona del pecho.

¿Cómo pueden aparecer las señales?

Desde la perspectiva de Adela, las señales pueden presentarse de diferentes maneras.

Pueden aparecer como:

✨ Sincronicidades o coincidencias significativas.

✨ Números espejo.

✨ Una palabra o un número que aparece repetidamente.

✨ Una canción que llega justo en un momento determinado.

✨ Una pluma, mariposa, aircoiris, corazones u otro símbolo que para ti tenga significado.

✨ Una sensación corporal.

✨ Una corazonada.

✨ Una palabra o pensamiento que aparece con claridad.

 

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Lo importante, según explica, no sería obsesionarnos con buscar señales constantemente.

Y esto me parece fundamental.

No necesitas convertir tu vida en una búsqueda permanente de señales.

De hecho, hablamos precisamente de pedir y soltar.

Puedes formular una pregunta o pedir orientación y después dejar espacio para que la respuesta aparezca, en lugar de intentar controlar cómo, cuándo y de qué manera debería llegar.

Porque cuando buscamos desesperadamente una señal, también podemos acabar interpretando cualquier cosa como una confirmación de aquello que queremos que ocurra.

Y aquí enlazamos con una de las partes más interesantes de nuestra conversación.

 

¿Cómo diferenciar la intuición del miedo o del ego?

Esta es, probablemente, una de las grandes preguntas cuando hablamos de intuición.

Porque… «¿cómo sé que no me lo estoy inventando? ¿Y si eso que siento no es intuición sino miedo? ¿A ver si estoy interpretando como una señal algo que simplemente deseo que suceda…?»

Según explicó, existe una diferencia fundamental en la manera en que se experimentan.

La intuición aparecería como una certeza tranquila e inmediata, con una sensación corporal de expansión.

En cambio, cuando interviene el miedo o la mente analítica, pueden aparecer:

  • Dudas.
  • Sobreanálisis.
  • Necesidad de buscar más información.
  • Anticipación de posibles peligros.
  • Sensación de contracción.

Adela señala especialmente el cuerpo como lugar donde podemos percibir esta diferencia, especialmente en el pecho y el vientre.

 

 

Y aquí quiero hacer una pequeña pausa.

Escuchar al cuerpo no significa obedecer automáticamente cualquier sensación.

Puedes sentir miedo y que, aun así, algo sea adecuado para ti.

Puedes sentir nervios ante una oportunidad maravillosa.

Puedes sentir tranquilidad ante algo que después no resulte conveniente.

Por eso, para mí, esta conversación también puede entenderse como una invitación a desarrollar una relación más consciente con tus sensaciones, en lugar de interpretar inmediatamente cada sensación como una verdad absoluta.

Tu cuerpo puede darte información.

Tu mente también.

Y aprender a escuchar ambas sin entrar en una lucha entre “lo racional” y “lo intuitivo” puede ser muy enriquecedor.

 

¿Qué tiene que ver todo esto con la alta sensibilidad?

Aquí es donde creo que esta conversación puede resultar especialmente interesante para ti si eres una persona altamente sensible.

Muchas personas PAS han pasado años escuchando cosas como:

“Eres demasiado sensible.”

“Te lo tomas todo demasiado a pecho.”

“Estás exagerando.”

“Eso son imaginaciones tuyas.”

Y cuando escuchas esto suficientes veces, puede ocurrir algo muy curioso: dejas de confiar en lo que percibes.

No solo dudas de tus emociones.

También puedes empezar a dudar de tus sensaciones corporales, de tu intuición y de esa percepción tan fina que tienes de determinadas personas o ambientes.

Adela plantea una mirada muy diferente sobre la alta sensibilidad.

Desde su perspectiva, esa capacidad de percibir con mayor intensidad puede entenderse como un don que necesita ser comprendido y gestionado, en lugar de como un defecto que hay que eliminar.

 

 

Pero también hay una parte importante:

Ser sensible no significa tener que absorberlo todo.

Si eres una persona altamente sensible y percibes intensamente lo que sucede a tu alrededor, necesitas aprender a gestionar esa receptividad.

De lo contrario, puedes terminar agotada, sobrecargada, con cambios emocionales bruscos o incluso confundiendo emociones propias con aquello que estás percibiendo del entorno.

La sensibilidad puede ser una capacidad preciosa.

Pero, como cualquier capacidad, necesita regulación y cuidado.

¿Y cuando estás atravesando mucha incertidumbre?

Esta parte de la conversación me parece especialmente bonita. Porque quizá una de las situaciones en las que más deseamos recibir orientación es precisamente cuando no sabemos qué hacer.

Cuando estás ante una decisión importante.

Cuando una relación atraviesa dificultades.

Cuando estás pensando en cambiar de trabajo.

Cuando no sabes qué va a ocurrir.

Cuando la vida parece haberte quitado el mapa.

Desde la perspectiva espiritual de Adela, conectar con los Guías puede ayudarte a experimentar una sensación de acompañamiento y orientación en esos momentos.

No necesariamente para saber exactamente qué va a suceder.

Sino para recordar que no tienes que tener todas las respuestas inmediatamente.

Y esto puede ser especialmente valioso para las personas sensibles, que a veces intentan reducir la incertidumbre pensando, anticipando y controlando cada posible escenario.

Quizá una parte del aprendizaje esté precisamente en soltar un poco el control y permitirte escuchar.

 

Mujer meditando sobre una alfombra, con velas encendidas, transmitiendo calma y equilibrio emocional, bienestar

Una práctica sencilla para empezar

Durante el directo, Adela nos propone una práctica muy sencilla de meditación y conexión.

Puedes verla completa al final del vídeo, pero la idea básica es crear primero un espacio de calma.

Siéntate cómodamente.

Cierra los ojos.

Respira de manera consciente.

Deja durante unos instantes que el ruido mental vaya disminuyendo.

Después, lleva tu atención hacia el pecho y conecta con algún recuerdo, persona, experiencia o momento que despierte en ti alegría, amor, gratitud o una sensación agradable.

Desde ese estado de mayor calma y apertura, puedes formular una pregunta.

Y después… escuchar.

Sin forzar una respuesta, ni decidir de antemano cómo debería aparecer.

Puede ser una palabra.

Una sensación.

Una emoción.

Una imagen.

O simplemente una percepción interna.

La clave es preguntar desde el amor y después soltar el control.

Si quieres experimentar esta práctica con Adela guiándote, te recomiendo especialmente que veas el final del directo.

Una reflexión para ti

Quizá lo más bonito de esta conversación no sea decidir si crees o no crees en los Guías.

Quizá la pregunta más interesante sea: ¿Cuánto confías hoy en lo que percibes?

Porque puedes acercarte a la espiritualidad desde la certeza.

Pero también puedes hacerlo desde la curiosidad. Puedes no tener claro qué significa una sincronía. Puedes preguntarte si aquella coincidencia fue realmente una señal.

Puedes explorar tu intuición sin necesidad de tener todas las respuestas.

Y puedes, al mismo tiempo, aprender a escuchar tu cuerpo, observar tus pensamientos y distinguir entre miedo, deseo, intuición y percepción.

 

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Para mí, ahí hay un territorio muy rico de autoconocimiento.

Especialmente si eres una persona sensible y durante mucho tiempo has sentido que tenías que bajar el volumen de tu sensibilidad para encajar.

Quizá no necesites dejar de percibir.

Quizá necesites aprender a entender mejor lo que percibes y a gestionarlo de una manera que te haga bien.


¿Quieres profundizar en este tema?

Te recomiendo ver el LIVE completo con Adela Pérez, porque en él puedes escuchar directamente su experiencia y su manera de entender la canalización, los Guías, las señales y la intuición.

Además, al final encontrarás la práctica de conexión que hemos comentado.

 

Conoce a Adela Pérez

Adela Pérez es mentora de Ingeniería Emocional, canalizadora espiritual y sanadora energética.

Después de 17 años trabajando como ingeniera de caminos, inició un proceso personal que la llevó a formarse en Ingeniería Emocional y canalización, y actualmente acompaña a otras personas en procesos de sanación energética, evolución personal y conexión espiritual.

Junto a un compañero canalizador, también ha creado Almánima, un proyecto online centrado en sanación energética, evolución del alma y canalización personalizada.

Puedes conocer más sobre su trabajo y sus servicios en @adela_vivirencoherencia.


Y ahora te pregunto a ti…

¿Has tenido alguna vez una intuición que después se cumplió?

¿Sueles confiar en tus corazonadas o necesitas darle muchas vueltas antes de hacerles caso?

Y, sobre todo:

¿Te resulta fácil distinguir entre intuición, miedo y deseo?

Te leo en comentarios.

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