Vamos a hacer un pequeño ejercicio, una meditación sencilla para ayudarte a controlar los nervios o la ansiedad.
Tómatelo con calma, hazlo despacito según vas leyendo (o si prefieres, escúchame aquí debajo)
Mindfulness
Antes de nada cierra los ojos, respira despacito, relájate.
Obsérvate a ti mismo.
Imagina que te ves desde fuera, como si fueras otra persona que te está mirando. Simplemente contempla, no cambies nada, no critiques, no juzgues.
Observa cómo estás sentado.
Cómo es tu postura.
Cómo está tu rostro, qué gesto tienes en la cara.
Fíjate en cómo está tu entrecejo, tu mandíbula.
Cómo sujetas el móvil, con cuánta fuerza, cómo tienes colocados los dedos.
Cómo está tu pelo.
Qué ropa llevas.
Imagina que pudieras dar una vuelta alrededor de ti mismo y verte de espaldas.
De lado.
Desde arriba.
Desde abajo.
Del otro lado.
De frente.
Obsérvate desde todas las perspectivas.
Ahora acércate mucho.
Observa tu piel de cerca.
Aléjate, mírate desde dos metros de distancia.
Cuatro metros.
Quince metros.
Hasta que sólo veas un puntito.
Entra de nuevo en ti, vuelve a tu cuerpo.
Presta atención a tu respiración.
¿Cómo estás respirando?
¿Cómo de rápido está latiendo tu corazón? ¿Con cuánta fuerza?
¿En qué partes de tu cuerpo notas tensión o incomodidad?
Ve ahora a tu mente.
¿Qué pensamientos te vienen?
Toma consciencia de que te surjen diferentes pensamientos a lo largo del día.
Que tus ideas han ido cambiando a lo largo de tu vida.
Tómate ahora unos segundos para identificar tus emociones:
¿Cómo me siento?
¿Dónde lo noto en mi cuerpo? (en el pecho, el cuello, la garganta, espalda,…)
¿De qué manera? (presión, nudo, tensión, rigidez,…)
¿Quiero estar así el resto del día?
Experimenta
Ahora vamos a hacer un pequeño experimento:
Cambia tu postura.
Mueve un poco tu cuerpo, desperézate, estírate.
Ponte recto, yergue tu columna.
Echa los hombros para atrás.
Suelta tus extremidades (cuidado no salga volando el móvil).
Relaja tu entrecejo.
Suelta tu mandíbula haciendo pequeños movimientos.
Eleva ligeramente tu mentón, eleva tu cabeza, mira para arriba mientras sonríes levemente.
Respira hondo.
Observa cómo entra el aire por tu nariz hinchando tus pulmones.
Aguántalo 4 segundos ahí.
Nota cómo sube el aire caliente despacito por tu garganta y sale por tu boca.
Hazlo varias veces.
Y ahora chequea de nuevo tu cuerpo.
¿Cómo estás?
¿Ha cambiado algo? 😊
Un abrazo,
Ainoa
PD1: Trata de llevar esta consciencia a todo tu día. Este sencillo ejercicio de mindfulness te ayudará a controlar la ansiedad y salir del dramatismo (ese que nos entra cuando nos enredarnos con nuestro estado emocional, desde nuestra propia subjetividad).
PD2: Como ves, todo está en continuo cambio. A lo largo del día (y de nuestras vidas) pasamos por muchos estados, todo es impermanente.
PD3: Puedes repetirte como un mantra “Yo no soy mi mente. Yo no soy mis emociones. Yo no soy mi cuerpo. Soy mucho más”
PD4: Haz el ejercicio unos cuantos días y cuéntame qué tal, me encantará leerte 💗